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Como si volviésemos en el tiempo a la era de las big bands, Buenos Aires tiene Swing. Hace unos años era tendencia, pero hoy podemos afirmar que si hay un ritmo que vino para quedarse, ese es el swing.

Tanto hombres y mujeres se lookean especialmente para bailar swing, no es solamente pasar el rato o tomar una clase para despejarse, es prácticamente comprar un pasaje al pasado. La vestimenta y looks cumplen un papel protagonista. Ellos llevan camisa, boinas y chalecos con tiradores, mientras que los más audaces se animan a la gomina. Ellas usan faldas amplias, muchos volados y vestidos retro a lunares, pantalones tiro alto, los labios rojo intenso, zapatos bajos o zapatillas de lona y el pelo atado.

swing-buenos-airesBelén Domínguez baila regularmente desde 2012 y nos cuenta que muchas veces para armar su outfit de baile atacan el ropero de su madre y abuelas o visita ferias americanas buscando prendas que vuelvan a revivir lo mas lindo de esas épocas, pero lo más importante es sentirse cómodo para bailar y moverse toda la noche al ritmo de la música.

A Belén, el baile en pareja siempre le pareció súper interesante y antes de empezar a bailarlo no podía entender cómo lograban coordinar los dos bailarines, quien lidera, o como transmiten lo que quieren hacer sin arreglarlo previamente. Luego de un tiempo de bailarlo, confiesa que hay una conexión y un código que se establece entre ambos y está convencida que no hace falta más comunicación que el cuerpo.

El Lindy Hop (Swing) además es un baile muy divertido que le encantó en cuanto lo vió. Permite la improvisación y tiene temas rápidos y lentos, así que hay para todos los gustos.

El swing, una de las formas que tomó el jazz, nace en el barrio de Harlem de Nueva York en la década del 20 como una fusión entre la música europea y la afroamericana. Con la depresión de los años ‘30 este movimiento se empiezan a reducir y resurge nuevamente en la década del ’80. A la Argentina llegó a fines de los años ‘90 y, recién a partir de 2005, empezó a tomar forma encontrando de a poco su lugar, hasta llegar a estos días donde ya tiene su espacio consolidado en la noche porteña.

El swing es considerado un baile social porque se practica en grupo e incluso muchas veces al ritmo de músicos y bandas que interpretan los temas en vivo.

El circuito del Swing porteño

Dentro del circuito swing bonaerense hay muchos lugares para aprender, bailar o simplemente para ir a mirar un poco de este mundo tan maravilloso. Belén baila en Swing City Swing City, una escuela con mucha onda y clases todos los días ubicada sobre Scalabrini Ortiz. También Swing out Studio y Che Swing son otros espacios que también dan clases por la semana. En Palermo, en la clásica La Viruta también están dando clases y luego te podes a quedar a bailar

Belén reconoce que los mejores lugares para bailar swing en Buenos Aires son los bailes sociales, fiestas o espacios para ir a practicar lo aprendido. Su favorita es La Swingin Party que se hace una vez por mes en Niceto. Bandas en vivo, DJs, espacios de lookeo vintage, clases para principiantes, shows y la posibilidad de bailar Swing (¡en un boliche!) con bailarines de todos los niveles, de eso se trata la Swingin Party.
Datazo: durante el 2015 se realizó una versión más chica de esta fiesta todos los jueves en Niceto Lado B y la propuesta seguramente vuelva el año que viene!

Si te divierte este mundo, existe un grupo de Facebook que se llama Swing Argentina muy completo con info sobre clases, fiestas, campeonatos y demás temas relacionados a este apasionante baile en Buenos Aires.

El Swing ya está en Buenos Aires, no hay excusas, hay que salir a bailarlo.

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Y vos ya te animaste? Contanos cómo te fue!